Hoy fué otro Fomingo más, ociosa en casa, ordenando mi Romi-Mundo, hice desaparecer el 90% de mi desorden natural, lo que sirvió de mucho, encontré algunas moneditas extraviadas entre tanto cachivache tirado... En fin, una tardecita sola en casa no me hace daño, por el contrario, me relaja... puedo oír mi música a todo volumen (Gracias Basti por arreglar mi pc... te aseguro que mis vecinos te odian por ello), fumar en paz en el jardín de mi casa, y vagar por la casa tomando bebida dejando vasos por todos lados sin que mi vieja me diga "anda a dejar eso a la cocina"...
Entre tanto ordenar vainas, bajar música y pensar ociosidades, hice lo que dijo mi colega, "tomar razón" de los hechos (suena a contraloría), así que en eso estuve toda la tarde... En esa toma de razón, llegué a descubrir lo bueno que me han dejado todas y cada una de mis relaciones amorosas (incluidas las patrañosas), ya que por culpa de la última oficial y de grandes proporciones bautizada "Mono-Crisis", he andado como zombie por la vida, por lo menos no me han atropellado ni me he caido al metro, pero sí he dejado de lado muchas cosas ke antes hacía...
Bajando música que perdí por culpa del troyano camboyano que me dejó la grande en mi pc, llegué a mi muy bien ponderado estilo "cebolla", interpretado por Camilo Sesto el día de hoy, a la canción "algo de mí" (wena, corta venas), la cuál me hizo pensar que cosas me quedaron de todos aquellos especímenes masculinos con los que he compartido un poco de mi metro cuadrado (así cumplía con la toma de razón), más que mal, todas las personas que nos rodean nos dejan algo, aunque se vayan lejos (o a la mierda), nos entregan una enseñanza, o simplemente nos pegan una maña, lo que al fin y al cabo, se convierte en parte de nosotros como resultado de la socialización que con ellos tenemos... Así que empecé a recolectar las mañas y buenas prácticas que me dejaron estos críos que ahora son parte de mi historia...
Partamos por orden... para no ofender ni pasar a llevar posibles coincidencias con la realidad, y no identificar a los individuos en cuestión, y aunque suene mamón, utilizaré los apodos con los cuáles yo los llamaba (típico que todos los usamos para decirle a la persona que uno quiere)... "Cachorro", el primer invasor a mi metro cuadrado, llegó despues de muchos años de buena amistad, más de la mitad de nuetras vidas, esa persona dejó en mí el amor y la pasión por la buena música, pa que vamos con cosas? si mis gustos musicales fueron formados en un 50% por ese cachorro con malas pulgas... El gusto por Lucybell, Depeche Mode, INXS, entre otros fueron parte, por muchos años, de las cosas que vivimos juntos, sobretodo Sting, aunque no conservo mucho de su música, cada vez que aparece en la radio, vienen a mi memoria buenos recuerdos, de hace ya casi 10 años (mierda!!! como pasa el tiempo)... También me dejó la maña de tomar tekila, siempre con limón y sal, pa' quedar muertos y después dormir como osa invernando... sí que eran wenas esas tardes de siesta por la caña del tekila... por último, me quedó el aprendizaje de lo rico que es bailar, pero bailar con alguien que sepa, que conozca como mover las patitas al ritmo de una buena salsa... Chispas, dejó bastante el Cachorro con malas pulgas...
Luego, vino otro que nunca tuvo apodo cariñoso, nunca se me ocurrió nada, pero dejó su enseñanza el "que no tuvo apodo", me enseño a disfrutar de la bohemia, de un cigarro rico fumado frente a un café con crema y una conversación agradable, de disfrutar del mar y las estrellas en verano... También, me enseñó a aprovechar los minutos, para lo que sea, "si tienes ganas de fumar, y tienes el minuto, hazlo, si tienes las ganas de huir, y tienes el espacio para desconectarte, hazlo"... siempre él lo decía... Creo que esa lección no la aprendí muy bien... en otras palabra, este pastel decía "cada cosa en su lugar, dale tiempo al tiempo, y date Tú, tu propio tiempo"... Eso si que no lo aprendí...
Años después, llegó "colega", con el cuál hoy tenemos una buena amistad (gracias a Dios), ha sido un pilar estas últimas semanas, ha sabido sacarme sonrisas con tanta talla y recuerdos marcianos... Este pastelito de proporciones, me enseñó el amor por la "conga", el krrt rancio con chela y papas fritas en barrio Brasil, me enseñó también a disfrutar del minuto y vivirlo al máximo, a tener una sonrisa siempre cuando llega alguien que quieres, y sobre todo, me enseñó a ser honesta conmigo misma... Hoy en día, se ha vuelto un gran amigo, consejero al máximo, y cómplice de mis ideas locas... Ha sido uno de los pocos que me apoya cuando kiero algo extremo... no entraré en detalles... En fin, ahí está, en mi vida como uno más de lo wenos amigos...
Después de un año de patrañas y trikiñuelerías varias, llegó "Mono", esta criaturita me dejó el amor por viajar, por conocer aún más mi hermosa tierra chilena, me enseñó a ser leal con mi familia, a aperrar con quién amo de verdad, me enseñó a entregarme a full, a conseguir metas, y a sobrevirir cuando es necesario... Me enseñó lo importante de un beso cuando es dado con amor, la paz de una siesta, y a disfrutar del regaloneo cuando hay confianza... Me hizo descubrir de lo que soy capaz cuando quiero conseguir algo... de lo cuál hasta el día de hoy estoy sorprendida, se me corre el tejado entero cuando las ganas de compartir algo con ese alguien especial me invaden... Me devolvió mi gusto por la electrónica, la que dejé botada por el rock por muchos años, me enseñó a disfrutar del viento en mi cara, de la tierra en mis manos, del mar cuando está bravo y de la belleza de un paisaje desierto, donde sólo hay miles de colores tierra, los que forman extrañas figuras... También me eseñó a disfrutar del silencio, cuando sólo eso queda... Pero más que eso, me hizo descubrir mis límites, aunque muchos saben que son escazos, y que mi paciencia es poca, me enseñó a romperlos y a mantenerlos dependiendo de la situación... El respeto a mis límites fué lo que a él más le costó aprender de mí... El Mono fué con quién más aventuras extrañas compartí, situaciones heavys... Que ahora son sólo parte de mi historia reciente... Este Mono con navaja, me enseño a amar... cosa que no sabía hacer... Ahora que lo sé, deseo vivrlo otra vez, pero con otro protagonista que realmente merezca mis corridas de tejado...
Definitivamente, cada día son el reflejo de lo que estos especímenes masculinos y todos patrañosos han dejado en mi personita... En mi pendrive, siempre hay un tema como mínimo de Depeche Mode, salgo a tomar café mínimo una vez por semana, y siempre debe llevar crema y debo tener un cigarro para la ocasión, me paso por lo menos una hora al día pensando en la futura conga del fin de semana y siempre cuando veo a alguien que quiero mucho lo recibo con una buena sonrisa, y disfruto, cada vez que puedo, del viento en mi cara con mi pelo suelto y respirando profundo, como lo hacía a la orilla del mar...
En fin, extraña toma de razón, al fin y al cabo ellos también deben tener algo de mí...